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Horacio Solar
Columnista Ignire
Irse al chancho…expresión chilena que alude a exagerar o excederse. Es la palabra que me sale al leer el documento “Reformas en Educación: Los Niños no Pueden Esperar” publicado por Libertad y desarrollo (26 de noviembre 2010, nº 993). En el artículo citado se defiende las políticas públicas educacionales del gobierno central sosteniéndose de una forma muy cuestionable una serie de estudios que respaldan las propuestas. Para mostrar mi indignación, comentaré varios de las medidas destacadas en el artículo citado.
Respecto a los profesores: “se contemplan medidas de apoyo a aquellos profesores que están próximos a jubilar o que reciben bajas pensiones a través de un plan de retiro voluntario que contempla la entrega de un bono de hasta $ 20 millones para cada profesor que se jubila”. Quiero comparar esta incentivo del trato de los profesores próximos a jubilar, con lo que se hace en la Comuna de Chiguayante de la Provincia de Concepción. Los profesores de más experiencia cercanos a jubilarse comparten el aula con profesores recién egresados, en que se da una comunión entre la experiencia y los nuevos aires de los profesores noveles, y de forma gradual el profesor novel toma el liderazgo de los cursos con acompañamiento del profesor próximo a jubilar. La medida no encarece mucho el presupuesto. Uds mismos comparen qué orientación es más provechosa.
Respecto a los alumnos: “más horas de Lenguaje y Matemática, aspectos en que nuestros alumnos no salen bien preparados para el mercado laboral actual”. Si el fin es preparar a los alumnos al mercado laboral, (idea ya cuestionable, pero sigamos el juego) más que fortalecer las áreas instrumentales falta potenciar competencias lingüísticas y matemáticas en las distintas disciplinas. Las políticas educaciones de la OCDE, organización que forma parte Chile, promueve que las áreas instrumentales de matemática y lenguaje sean competencias a desarrollarse en todas las disciplinas, por eso ¿en vez de hacer más horas de matemáticas y lenguaje no convendría tener más espacios interdisciplinares?
Para las familias: “Se busca que haya más y mejor información para los padres sobre resultados SIMCE y PSU para orientar mejor sus decisiones” ¿Por qué no se ha agregado PISA, que mide el desarrollo de competencias? ¿Y qué pasa con la información sobre instrumentos que no miden conocimientos?
Más Horas de Clases: En este punto el artículo tiene varias frases discutibles cuando cita al informe PISA (2006), en especial destaco: “el estudio demuestra que la productividad de las horas de clases en cuanto a lograr que los alumnos aprendan en lo que se les enseña, es mucho mayor en países que tienen sistemas de medición y control de resultados y autonomía en el manejo del presupuesto del colegio, como asimismo para contratar y despedir profesores. Esto implica que, junto con más horas de clases, es necesario que éstas se aprovechen mejor, que los niños trabajen más y que haya más orden y organización del tiempo de clases”. En varios países europeos que no son centralistas, los establecimientos educacionales tienen autonomía no solo en los puntos mencionados sino también en el currículo. En Holanda a la hora de evaluar el paso de un alumno al siguiente curso pesa más la opinión del profesor que los resultados de las mediciones. En España cada autonomía elabora sus planes y programas en base a un delineamiento general del currículo. Más que autonomía, es flexibilidad en la educación, que también tiene que darse en el currículo. Pero en las políticas educaciones del actual gobierno no interesa flexibilizar el currículo sino más bien lo contrario, un currículo estándar para todo chile, que permite asegurar el control desde el gobierno central.
Mejores Profesores: Medidas estandarizadas para un país centralizado puede ser un mal remedio según el contexto. Respecto a la Beca Vocación de profesor, para que una carrera de pedagogía entre a este plan tiene que tener un puntaje de corte superior a 500, medida que puede causar que baje bruscamente la matricula en carreras, esto pasó en una universidad del consejo de rectores con la carrera de párvulos, en que el año 2011 ingresaron menos de la mitad de estudiantes que ingresaban normalmente, y que casi no cuentan con alumnos de 600 puntos. Los criterios de la Beca Vocación de profesor favorecen a las mejores universidades con puntajes de corte superior a 600 puntos. Pero si se estudia la realidad de todas las universidades que ofrecen pedagogía nos daremos cuentas que el modelo actual no responde a su contexto local.
“…los buenos profesores son indispensables para lograr una buena educación. Los sistemas de más alto desempeño del mundo reclutan a sus docentes del 30% superior de cada promoción, con lo que se asegura que al egreso serán docentes de alta calidad, como es el caso de Singapur, Hong Kong, Finlandia y Corea del Sur”. Alabar las medidas de otros países en que su tradición es que la persona que quiere ser profesor tiene que mostrar un excelente desempeño académico es una cosa, pero otra es implementar medidas similares en un contexto como el Chileno en que las carreras de pedagogía no representan un valor primordial en la sociedad. Los cambios vienen de una articulación de las necesidades de una sociedad con los intereses del gobierno, y un proceso paulatino como el que se estaba dando en Chile de valorar la profesión docente a través del modelo de Beca Vocación de profesor tomó un empujón muy brusco. Más allá de los resultados que efectivamente pueden ser buenos en los grandes números ¿Qué pasará con la carrera de párvulo de la universidad nombrada, carrera histórica con una tradición de más de 20 años, en donde han pasado gran parte de los profesores de párvulo del gran Concepción? ¿Puede desaparecer?.
Jubilación temprana de los profesores para prescindir de sus experiencias y pretender que los profesores más noveles sean más eficaces; pensar que más horas de matemáticas y lenguaje implica mejor preparación para el mundo laboral; que el ranking de las escuelas en las distintas pruebas es la información a entregar a las familias; incentivos para estudiar pedagogía que implican dejar plazas vacías que no se completan con estudiantes que pueden tener vocación para estudiar, que pueden mejorar en la universidad, pero que sus puntajes no le permiten entrar a la carrera; autonomía en despidos de los profesores pero no en el currículo. Estas medidas representan el modelo educacional de la eficiencia y neoliberal que promueve el gobierno. Fomentar la competitividad está tensionando a los centros educativos para que dejen de educar y se dediquen a preparar las mediciones.
“Las medidas anunciadas, que contemplan las distintas aristas del quehacer educativo, apuntan en la dirección correcta”. Si la dirección en educación es preparar a la ciudadanía a entrar en el mundo laborar competitivo en que hay
que incentivar a todos a ser el mejor, no voy a negar que son correctas, pero ya solo pensar que esa es la dirección que se quiere alcanzar es irse totalmente al chancho.
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