Un vistazo desde la Cumbre de los Pueblos en
Cochabamba, Abril 2010.
J. Andrea Hain
Columnista Invitada
No hay duda, la Participación ciudadana es
considerada hoy por hoy una “necesidad
social”. La garantía de espacios de
“Participación” se volvió una de las promesas de las campañas políticas. Hay
muchos Gobiernos ya sea a nivel nacional o local que están diseñando e
implementando Políticas Participativas para mejorar la calidad democrática. Sé
que al leer esto, ya están pensando en una serie de adjetivos calificativos
para referirse a los intereses que la promueven, las intenciones y la calidad. Seguramente,
yo estaría muy de acuerdo con algunos de esos adjetivos, especialmente
considerando que estas acciones son una política, una práctica, una técnica,
pero por sobre todo un convencimiento de que es un medio y una necesidad de las
democracias.
Pero dejare el tema planteado ahí, para centrarme en
una experiencia particular de Participación Política, que tuvo más que un
alcance local o de país, fue una experiencia mundial. Sí, cuando todavía en
algunos ámbitos nos preguntamos cómo promover la participación de las personas
de una junta de vecinos, hay un movimiento que genera posibilidades de espacios
de participación mundial.
El tema era de alcance global “el cambio climático”
y la necesidad era global “garantizar los derechos de la madre tierra”. Por lo
tanto, luego de la experiencia vivida en Copenhague, donde se había celebrado
la cumbre del cambio climático a nivel de Gobiernos, Bolivia propone que sean
los pueblos quienes se reúnan, lleguen a acuerdos y generen acciones concretas.
¿Cómo organizar al mundo en esto? Parece una
pregunta compleja con una respuesta aún más difícil de resolver. Pues bien: Fue
posible! En 5 días, 35.000 delegados/as de movimientos
sociales y organizaciones de 140 países participaron activamente, en formular
una propuesta conjunta del mundo para el mundo.
Naomi Klein, destacaba que se “había
transformado el estadio de futbol en un gigantesco salón de clases”, señaló
que “El proceso,es fascinante pero lejos de ser perfecto, refiriéndose a las
observaciones de Jim Shultz de Democracy
Center, sobre el tiempo que se invertía discutiendo sobre ciertos temas y
descuidando otros, aún así, “el
entusiasta compromiso de Bolivia con la democracia participativa podría ser la
contribución más importante de la cumbre”.
Se organizaron 17 mesas de trabajo con algunos meses de anterioridad,
cualquier persona podía inscribirse, en representación de sí mismo/a o de
alguna organización y participar en los debates vía correo electrónico. Durante los días que duro la conferencia cada
mesa se reunía en salones que siempre estaban llenos y las personas podían dar
su opinión y reflexionar para colaborar con las conclusiones, que se presentaron
en el estadio. En una democracia clásica, hablaríamos de “una persona, un voto”
donde todos contamos lo mismo, en este espacio era más que un voto, eran los
tiempos, las palabras y las posibilidades de ser escuchados que eran
relativamente iguales independiente de títulos académicos, o puestos políticos.
Se suma de este modo a la democracia representativa, la democracia
participativa.
A la par de esta actividad, se posibilitó la opción de generar eventos auto-gestionados,
que organizaciones, movimientos sociales o gobiernos, podían organizar para
presentar temas que le resultaban de interés particular, el éxito fue total,
habían muchos colectivos deseosos de compartir sus inquietudes y reflexiones,
tanto así que cada día se podía asistir a un promedio de 10 eventos por día.
Este movimiento parte de una invitación de Bolivia, cuando su presidente,
en Copenhague señalaba “Me siento sumamente preocupado sobre la forma como se
quiere intentar aprobar un documento por presidentes que llegaron en el último
momento; hay presidentes, delegaciones, que estamos, desde hace dos o tres días
atrás, respetando las formas de negociación para llegar a un acuerdo. Saludo
las palabras del Secretario General de las Naciones Unidas, donde textualmente
dijo: "Ha llegado el momento de todos". Esto es de todos y no de unos
pocos. Denunciamos desde acá que todavía hay grupos de presidentes que siguen
trabajando un documento de pocos, no es de todos los presidentes; menos será de
los pueblos del mundo que luchan por la vida y por la humanidad”
El presidente Evo Morales recalca las bases de la democracia participativa
que es bastante simple en palabras y difícil en acción, que es responsabilidad
“de todos”. Por placer lector, agregare aquí parte del discurso que tiene que ver
con este punto en particular: “Acá tenemos profundas diferencias…, si no hay
acuerdo en estos niveles de presidentes, ¿por qué no someternos a los pueblos?
Es lo más democrático. Yo aprendí, en este corto tiempo de presidente, que
mejor es gobernar subordinado a nuestros pueblos, que mejor es gobernar
entendiendo y atendiendo las demandas de nuestros pueblos, es lo más
importante, y es una democracia participativa donde nuestros pueblos deciden… Para
qué vamos a estar forzando grupos, unas peleas, discusiones internas, trabajo
secreto, oculto. Yo no comparto, de verdad, las formas como quieren manejarse
desde acá… Nuestros pueblos saben sus problemas, pero también saben sus
respuestas, y esa es la vivencia que yo tengo. Puedo compartir una experiencia
de una vivencia de cuatros años de presidente: cuando gobernamos sometidos a
nuestros pueblos los resultados son mejores, porque trabajamos la igualdad”
Luego de analizar experiencias y palabras como estás, puedo entender a
Boaventura de Santos Sousa, cuando dice que la “exigencia cosmopolita de un nuevo contrato social está en la
transformación del Estado nacional en un novísimo movimiento social”, esto no es , como él lo señala, una mera
situación deseable, es una exigencia, ya que “bajo la denominación de “Estado” está emergiendo una nueva forma de
organización política más amplia que el Estado: un conjunto hibrido de flujos,
organizaciones y redes donde se combinan y solapan elementos estatales y no
estatales, nacionales y globales”. Nuestras sociedades requieren entonces
que el Estado sea el articulador de ese conjunto, “las fuerzas democráticas deberán luchar por las democracia
redistributiva y convertir al Estado en componente del espacio público no
estatal.”
Creo que este tema es un buen punto de partida para analizar la situación y
posibilidades en nuestro país. ¿Cuáles son las propuestas del nuevo Gobierno?,
¿qué experiencias exitosas o no tenemos en Chile? ¿Cuáles son los espacios
participativos más utilizados? ¿Qué estamos haciendo como sociedad civil para
transformarnos en voces activas del proceso participativo?
Muchas preguntas surgen luego de ver cómo se gestiono la participación en
Cochabamba. Especialmente porque parecía la puesta en escena de la definición
de participación que hace el profesor, Quim Brugue,quien dice que
“la participación nos hace miembros de una comunidad
porque nos involucra en asuntos públicos y nos permite dialogar con aquellos
que tienen otros recursos, otras perspectivas u otros intereses, es así como se
crea comunidad, generando espacios de relación y reconociéndonos los unos a los
otros” y en ese sentido, también, se presenta la “diversidad y el conflicto
constructivo.” Que en la práctica nos permitiría “construir respuestas
colectivas a problemas colectivos”.
Como señalaba al principio, esto también se trata de convencimiento, de que
es posible y necesario respaldar y generar procesos como este. Requerimos de la
democracia para hacerlo pero como escuche por ahí, también la democracia
requiere de nosotros/as para no volverse “una vulgar mascarada de
participación”.
Pueden visitar las conclusiones de cada mesa de trabajo y de la Conferencia
en su conjunto en http://cmpcc.org/
La autora tiene estudios en Desarrollo y formación profesional en el ámbito
Social-Comunitario, en las áreas de Políticas Sociales y Mediación Comunitaria,
Psicología, Informática y Desarrollo sustentable.
Sobre la potencia de la democracia escrito por Braulio Rojas,
mayo 10, 2010
Estimada Andrea...
Sin duda que lo acontecido en Bolivia, que bien puede ser leído bajao la idea de "acontecimiento", como aquello que ocurre cortando el tiempo, instalando una ruptura y un quiebre, y permitiría vislumbrar un "algo", aún indetermiando, por-venir, pero que se agota en su acontecer. A nosotros, quienes somos capaces de percibirlo, y no por algún tipo de percepción supra-natutral, o por alguna facultad sobre-humana, sino más bien, por el simple ejercicio de poner atención, y de ponernos en tensión ante aquello que nos conmueve, sólo nos queda ser fieles a este acontecer que aún espera para efectuarse.
Pero hay algo más que me gustaría señalar, y es que lo acontecido en Cochabamba pone en evidencia, algo que por evidente se nos ha hecho opaco: que la democracia no es una forma más de gobierno. Y esto es relevante toda vez que hoy vivimos en el extendido "odio a la democracia", tal como lo señala Ranciere, tanto desde las izqierdas como desde las derechas.
La democracia es la posibilidad de expresión de la potencia de la multitud, que es el origen y sede de la soberanía popular. La fuerza democrática se fortalece cuando la multitud se puede expresar desde su multicolor diversidad, y que mayo diversidad multicolor que la de la bella Bolivia. Entonces, lo acontecido en Cochabamba, a diferencia de lo acontecido en Copenhague, es la expresión de la diversidad y de la diferencia de la multitud" constitutiva y constituyente de todo poder popular. En Copenhague se vió la "resistencia" organizada contra la mundialización de la miseria y la globalización de la desigualdad, pero eso, con todo lo valioso que tiene toda re-sistencia, aún no logra activarse como una potencia afirmativa. Eso es lo que ha quedado expresado e Cochabamba, y el la mente y alma y cuerpo de todas y todos los que asistieron y de quienes apoyamso a la distancia dicha inicativa.
La posibilidad del advenimiento de un acontecimiento, y este es la construcció9n de uan nueva relación con la naturaleza que nos consituye, y una democracia popular que haga más vivible nuestra existencia humana, demasiado humana.
Comenzamos el año 2012 con un nuevo ejemplar de nuestra revista Discusiones Públicas. La cual es una publicación que busca colocar temas de contingencia sobre políticas públicas, desde una lógica académica y de investigación aplicada, en la opinión pública. Mediante un riguroso proceso de selección, las páginas de Discusiones Públicas contienen artículos y ensayos publicados en los últimos meses en formato electrónico, así como también un dossier especial sobre becas de formación de postgrado en el extranjero.
A partir de este número la revista pasa de ser anual a semestral. Reiteramos la invitación que hemos hecho a toda la comunidad científica a que sigan enviándonos sus trabajos.
Discusiones Públicas, es una revista semestral que busca colocar temas de contingencia, desde una lógica académica y de investigación aplicada, en la opinión pública. Mediante un riguroso proceso de selección de artículos y ensayos.
Nace en Ignire, Centro de estudios dedicado a la acción del Estado, en su concepción más amplia, desarrollando estudios e investigaciones tendientes al enriquecimiento de la discusión en el proceso de toma de decisiones de políticas públicas, siendo un espacio de reflexión y aplicación de sus investigaciones. Ignire aspira a desarrollar lineamentos de políticas públicas que sean socialmente más justos, orientados hacia una sociedad globalizada, que demanda de sus gobernantes procesos de toma de decisiones que consideren los contextos sociales particulares de nuestros tiempos y que establezcan un compromiso social hacia el desarrollo de políticas públicas más justas.
En ese sentido, la Revista Discusiones Públicas, tiene una clara visión transdisciplinaria, abordando temas desde ópticas diferentes, buscando diagnósticos y propuestas cada vez más integradas. Discusiones Públicas, apunta a la publicación de trabajos inéditos de investigación aplicada y discusión jurídica sobre políticas públicas. Su objetivo es crear discusión sobre las políticas públicas, implementadas o por implementar, sus posibles efectos y como estos influyen en el desarrollo y bienestar del país, teniendo en cuenta los aspectos constitutivos de la discusión jurídica sobre ellas.
Con mucho orgullo les queremos comunicar que hemos publicado el segundo número de nuestra revista anual Discusiones Públicas. La cual es una publicación que busca colocar temas de contingencia sobre políticas públicas, desde una lógica académica y de investigación aplicada, en la opinión pública. Mediante un riguroso proceso de selección, las páginas de Discusiones Públicas contienen artículos y ensayos publicados en los últimos meses en formato electrónico, a lo que se debe agregar la recension de obras importantes en la discusion de hoy.
Te invitamos a navegar por nuestro sitio web a descubrir nuestras próximas publicaciones, a enviarnos tu opinión y a registrarte como usuario para recibir noticias nuestras.
Nuestro centro de estudios se encuentra en estos momentos preparando la edición de sus trabajos.
Sin duda que lo acontecido en Bolivia, que bien puede ser leído bajao la idea de "acontecimiento", como aquello que ocurre cortando el tiempo, instalando una ruptura y un quiebre, y permitiría vislumbrar un "algo", aún indetermiando, por-venir, pero que se agota en su acontecer. A nosotros, quienes somos capaces de percibirlo, y no por algún tipo de percepción supra-natutral, o por alguna facultad sobre-humana, sino más bien, por el simple ejercicio de poner atención, y de ponernos en tensión ante aquello que nos conmueve, sólo nos queda ser fieles a este acontecer que aún espera para efectuarse.
Pero hay algo más que me gustaría señalar, y es que lo acontecido en Cochabamba pone en evidencia, algo que por evidente se nos ha hecho opaco: que la democracia no es una forma más de gobierno. Y esto es relevante toda vez que hoy vivimos en el extendido "odio a la democracia", tal como lo señala Ranciere, tanto desde las izqierdas como desde las derechas.
La democracia es la posibilidad de expresión de la potencia de la multitud, que es el origen y sede de la soberanía popular. La fuerza democrática se fortalece cuando la multitud se puede expresar desde su multicolor diversidad, y que mayo diversidad multicolor que la de la bella Bolivia. Entonces, lo acontecido en Cochabamba, a diferencia de lo acontecido en Copenhague, es la expresión de la diversidad y de la diferencia de la multitud" constitutiva y constituyente de todo poder popular. En Copenhague se vió la "resistencia" organizada contra la mundialización de la miseria y la globalización de la desigualdad, pero eso, con todo lo valioso que tiene toda re-sistencia, aún no logra activarse como una potencia afirmativa. Eso es lo que ha quedado expresado e Cochabamba, y el la mente y alma y cuerpo de todas y todos los que asistieron y de quienes apoyamso a la distancia dicha inicativa.
La posibilidad del advenimiento de un acontecimiento, y este es la construcció9n de uan nueva relación con la naturaleza que nos consituye, y una democracia popular que haga más vivible nuestra existencia humana, demasiado humana.
Un abrazo