El verde-rojo guachaca que prefería las rancheras al Che Guevara Segunda Parte
Esteban Valenzuela Van Treek
Columnista
Invitado
Nota
editorial:Esta es la continuación de la
entrevista que Esteban Valenzuela, Doctor (c) de la Universidad de Valencia, le
hiciera a Discoro Rojas, y cuya primera parte ya fuera publicada.
Según nos
relata Esteban, esta entrevista es parte de un capítulo titulado “Vidas
mapucistas” de su tesis para doctor en Historia Contemporánea. En palabras del
autor, su valor testimonial radica en tres aspectos:
“(1) la fundación del MAPU no sólo convergió la élite católica de clase
media que se radicalizó en los años 60s, articulada como facción
"rebelde" de la DC y grupo dominante de la JDC hasta el quiebre en
mayo del año 1969. Los comunitaristas (Rafael Gumucio, Jacques Chonchol, Julio
Silva Soilar), el núcleo marxistizado de la JDC rebelde (Enrique Correa,
Rodrigo Ambrosio, Jaime Gazmuri, Fernando Avila, Juan Enrique Vega), los
intelectuales impactados por Luis Althusser (Marta Harnecker, Tomás
Moulian), el grupo de la UC que participa en la reforma universitaria
(Miguel Angel Solar, JJ Brunner, Carlos Montes, Manual Antonio Garretón), son
una parte del MAPU, pero no toda. La otra vertiente más popular y campesina la
constituyen segmentos de dirigentes (como Raúl Aravena de la UOC y los
hermanos Maureria, asesinados en los hornos de Lonquén) e hijos de
campesinos que acceden a la universidad en provincia y participan en
política con el influjo de la iglesia progresista. Es el caso de Dióscoro y sus
referencias al obispo Manuel Larraín, que impulso la Reforma Agraria
como prelado en Talca.
(2) Díoscoro muestra un submundo bajo la UP: el pertenece a un Grupo
de Acción Popular (GAP) del MAPU, que entiende por música popular la comprometida
"y la que le gusta al pueblo" (de las rancheras a los Beatles),
diferenciándose de cierta izquierda ortodoxa-seria marcada por la estética del
realismo socialista, y a su vez, de los "doctos" que se enclaustran
en la música selecta. Dióscoro es el hibridaje de tradiciones musicales
universales y campesinas, con sensibilidad social, pero que habla del amor, los
problemas y las dudas existenciales. El lo refleja en su recuerdo de la canción
de Payo Grondona, "La Nelly y el Nelson", donde no sólo se habla de
tomarse terrenos para los campamentos, sino también de sus deseos
amorosos.
(3) Dióscoro es parte de la red que crea el pequeño, pero influyente
MAPU-OC(facción de Gazmuri), quienes entre los años 78-83 despliegan un trabajo
cultural amplio con gran productividad: en iglesias, en la ACU, con la creación
de la Revista La Bicicleta (Eduardo Yentzen), el video alternativo (Augusto
Góngora y Herman Mondaca), otras revistas como APSI (Marcelo Contreras y Fdo.
Villagrán), ligados a apoyos externos (Ariel Dorfman, Fernando Reyes Matta,
Antonio Skármeta). Díóscoro es parte de esa visión amplia de hacer trabajo
contracultural en los peores años del autoritarismo”.
Los invitamos a
leer la segunda parte.
“¿Qué hiciste el día del golpe?
Yo me
quedé en mi pensión: Llamé a los MAPU de la célula del GAP (Grupo de
Acción Popular) mío. Yo estaba en el MAPU obrero campesino en Santiago, llamé a
mi gente eran 6 y lo que pensamos ahí era que teníamos que ir algún lado a
defender el Gobierno de Allende, pero no sabíamos de nada. Esa era la
decisión de los seis: había un musicólogo, dos compositores, un director.
Nos quedamos dos días concentrados, después fuimos a comprar y nos encontramos
con un dirigente y le preguntamos qué hacíamos y nos dijo que esto se había terminado.
Así que ahí cada uno se fue para su casa. Lo que me conmueve es que
en ese tiempo nosotros pensábamos en entregar nuestras vidas y eso ahora lo
encuentro tirado de las mechas (pelo), pero era noble lo que pensábamos todos.
El 75 volvimos a trabajar.
¿Las fiestas del MAPU en la época de la UP eran solo canto
latinoamericano comprometido social de izquierda o eran cumbias, rock?
¿Woodstock y la música gringa lo pasaron por alto ustedes?
Según cuándo
fuera. Por ejemplo en el año 70 obviamente el MAPU, las primeras
cosas que se hacían, las diferencias que había entre la gente de la Católica
(la Universidad) y la gente que se juntaba en el café donde se reunían los
Hippies eran siderales. Había diferencias, gente que no era hippie:
o eras hippie o eras militante.
¿Ser hippie era mal visto?
Claro, porque
estábamos en una época muy politizada, en la Universidad el que no tenía
partido casi no tenía amigos. En el café Coppelia había claras
diferencias, entonces había un sector de la izquierda que decía que sólo había
que bailar pura música latinoamericana. Nosotros en ese sentido éramos
diferentes, desde el principio no estuvimos en eso porque era medio raro, si
era la gente con la que estudiábamos. La diferencia que teníamos
los del GAP del MAPU era que nosotros estudiábamos más que los otros.
Entonces no teníamos esa historia de que la música empezaba con la Violeta
Parra únicamente, había otros elementos, mezclábamos cuestiones porque lo bueno
que tenía el MAPU en ese tiempo, por lo menos en el Conservatorio, era que las
temáticas que desarrollábamos eran las de nosotros. Nadie lo sabe, pero
intentamos alguna hacer otro tipo de música, un poco lo que hizo Payo Grondona
con canciones como La Nelly y el Nelson1que era una
pareja que lo único que quería era amor popular… Payo irrumpió en el Festival
de la Nueva Canción con un banjo, que tocaban los evangélicos en ese momento, y
habla de una pareja que quiere un lugar para hacer el amor. Entonces las
preguntas que se hacía el Payo y las que nos hacíamos nosotros eran muy
diferentes de las que se hacía el izquierdismo.
Nosotros éramos
los bichos raros, porque estudiábamos la música. En el Conservatorio
también la música tiene alguna cosa que por algo se estudia, hasta el día de
hoy los que militaron esa vez hoy día son profesores destacados, había una
cuestión un poquito más desarrollada que las demás en el ámbito de la música,
por ejemplo los que dirigían en ese tiempo todas las organizaciones de cultura
de la izquierda, aunque digan que pasaron por el conservatorio, no pasaron
porque el conservatorio nacional jamás fue dirigido por los comunistas y eso
hay que verlo en ese contexto en las discusiones que se daban en interna de la
Unidad Popular porque los comunistas tenían una potencia seria pero nosotros
también. Nosotros ya estábamos hablando de otras cosas y se dieron
grandes discusiones en el Conservatorio sobre lo que era la música popular, y
al final no se llega a ningún acuerdo.
¿Para ustedes, entonces, no había dudas de que el rock era música popular?
No, es que
entonces el rock no tenía la connotación que tiene ahora, posteriormente
sí porque estábamos en una época en que las cuestiones estaban muy
conflictuadas y al interior del conservatorio se discutían muchas cosas de la
música en general. Teníamos puros profesores que son premios nacionales
ahora. Se discutía otro tipo de cosas.
En la zona sur en plena dictadura, en los peores años, gracias a que se
metieron con la Vicaría, lograron armar las primeras redes culturales.
Claro, ahora se
mira así, pero en realidad el 74 ya estábamos organizados en todas las
parroquias, que naturalmente al principio eran los puros parroquianos, pero
también organizábamos peñas y metimos cosas que nos parecían muy bien como el Grupo
Cámara Chile, con quienes hicimos una serie de conciertos de Navidad en
todas las parroquias.
Nosotros
creamos primero la Agrupación del Canto Nuevo y después creamos la Asociación
Nacional del Músico Joven. Hicimos con ellos una serie de conciertos en todas
las parroquias de Chile. También hicimos un festival de los músicos
jóvenes, eso lo hicimos con la agrupación Beethoven porque los músicos estaban
muy dados a algún tipo de organización, y eso fue desde el payador hasta el más
talentoso violín, porque nos desarrollamos dentro del Conservatorio estamos
hablamos de musicólogos, compositores y de instrumentistas. Con ellos
teníamos harta afinidad, éramos muy conocidos.
¿No era un canto explícitamente contra la dictadura?
No, era parte
de cuestiones democráticas. ¿A quién le importaba reprimir cosas en
la que estábamos tocando música de compositores famosos?
¿Pero también cantaban las canciones de Violeta Parra y Víctor Jara?
Si también,
pero en versiones muy sofisticadas, o sea tomadas desde el punto de vista
musical. No era una cuestión tan explícita. Primero tomamos
los mejores músicos de esa época del Conservatorio. Yo los junté con
otros músicos y nosotros nos planteamos de lo popular con lo universal, tomamos
algunos poetas y lo musicalizamos con música que era bien chilena pero distinta
a lo que se estaba haciendo.
Lo que hablamos
en esa época fue toda esta cuestión del canto nuevo porque lo que planteamos
políticamente y eso está en un documento interno de que debíamos volver a
las raíces de la música popular, en el sentido de hacer una canción más
abierta, más ciudadana, más cotidiana, con esa temática, no solo con la
temática de la hazaña. Ahí se desarrolló un canto mucho más
ciudadano. Santiago del Nuevo Extremo era muy distinto de lo
que hacía Quilapayún, entonces ya se había creado otra tendencia musical
en todo Chile que nosotros la habíamos llamado el Canto nuevo y es por un
problema de no arriesgarse, porque sabíamos que la otra canción nos iba a
llevar en ese momento a la derrota.
Siempre te han considerado un vitalista, no de la izquierda llorona, sino
de la izquierda vital. Es rescatar la vida, el goce del pueblo. ¿Esa es
tu propuesta de la “Cultura Guachaca”?
Lo más
importante de la vida es la vida, lo vital, cómo vivir. Nosotros decíamos
qué espera la dictadura de nosotros, los músicos populares: Que cantemos
lo que ellos quieren para reprimirnos, para tener motivos
suficientes. ¿Qué espera la gente que está en una plaza de toros?:
Que salga el toro y qué pasa si sale un conejo, la gente va a reaccionar de
otra manera por cuatro minutos, se va reír y los va a tomar como sorpresa, y
esos son los cuatro minutos que tenemos para organizar y esos fueron los que
creímos nosotros que había que tomarse y hacer un canto que fuera más humano y
a eso le pusimos al Canto Nuevo. Otros se quisieron apoderar de
esa cosa, pero eso nació también de acá, por eso La Bicicleta hablaba
mucho del Canto Nuevo, La Bicicleta estaba dirigida por un UJD. En
ese sentido nosotros, además de agrupar a muchos músicos de Chile y gente que
hoy en día es muy notable, que ha sido capaz de pensar de manera diferente, con
nuestras influencias fuimos capaces de renovar a esa gente que está influyendo
notablemente hoy en día sobre los músicos de Chile.
Al final, ingresaste al PS…
Yo fui gestor
del PS el 89, después del 86 me fui del MAPU, pero yo siempre fui del
MAPU.
¿Extrañas el MAPU?
Como forma más
rigurosa de trabajo, hoy en día es necesario juntarse y discutir cosas…se echa
de menos la crítica y la autocrítica”.
El autor es periodista, Máster en Ciencias Políticas de la UC, Máster en
Desarrollo de la U-Wisconsin-Madison, ex alcalde y diputado por Rancagua. Fue
secretario general del PPD. Es independiente y apoyó a Marcos Enríquez-Ominami
en las últimas presidenciales. Trabaja de consultor en descentralización para
la GTZ alemana en Guatemala.
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